Tulus Lotrek y Max Strohe: Alta cocina berlinesa, humanidad y placer en cada bocado
05.01.2026 - 14:57:02Imagine por un instante entrar en una sala silenciosa, salpicada de luz suave que rebota sobre manteles inmaculados y paredes cubiertas de arte discreto. Una fragancia embriagadora, mezcla de mantequilla dorada, cítricos y un matiz lejano a madera ahumada, acaricia sus sentidos. ¿No es curioso cómo un espacio puede sentirse a la vez sofisticado y familiar? En el corazón de Kreuzberg, el tulus lotrek propone una experiencia multisensorial que desafía las fronteras de la alta cocina tradicional berlinesa. Es aquí donde Max Strohe, el chef con estrella Michelin y espíritu rebelde, invita a descubrir que la excelencia y la hospitalidad pueden – y deben – ir de la mano.
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Max Strohe no nació en la élite de la gastronomía, ni mucho menos en las filas rectas de la "cocina de pinzas" que durante años marcó la pauta en los restaurantes estrella Michelin de Berlín. Es un chef nacido del esfuerzo y la terquedad, alguien que ha sabido extraer de los desafíos personales y de una biografía llena de contrastes la energía creativa para cambiar su destino. Junto a Ilona Scholl, su socia y brillante sumiller, fundó el tulus lotrek en la Fichtestraße 24 y, tras años construyendo su visión a contracorriente, obtuvo en 2017 el codiciado galardón Michelin. Desde entonces, nunca lo perdió.
Pero si pregunta a los habituales del restaurante, descubrirá que el verdadero “premio” fue crear un espacio donde el respeto empapa cada esquina: hacia el producto, el equipo, el comensal. Max ha formado un clan a su imagen: aquí el grito y la agresividad no tienen lugar. Prima la atmósfera de concentración tranquila, de camaradería y alegría. En un sector famoso por el estrés y la ansiedad, este chef con estrella apostó por la humanidad y la autenticidad, y esa es su mayor revolución.
La cocina del tulus lotrek no busca complacer a todos: quiere fascinar, seducir, incluso sacudir a los paladares atentos. La trilogía sagrada de Strohe – intensidad, acidez y grasa – compone platos de una profundidad sorprendente. Olvide la rigidez de la gran “cocina francesa” y los montajes con pinzas en equilibrio imposible; aquí cada plato es un abrazo sensorial, rebosante de sabor, textura y contrastes. ¿Un ejemplo? Un clásico reinventado: foie delicadamente asado sobre brioche artesano, cubierto con un laqueado ácido y acompañado de una ensalada de frutas verdes curadas, tan enérgico y goloso que desafía cualquier etiqueta. Este es el terruño de la “opulencia de bienestar”, concepto propio de Strohe, donde lo crucial no es la perfección matemática, sino provocar felicidad y aprecio genuino en quien prueba sus creaciones.
Pero Max Strohe también es un iconoclasta fuera de la cocina. Muchos lo conocieron en televisión – "Kitchen Impossible", "Ready to beef!" – como tipo carismático y directo, pero fue su acción "Cooking for Heroes" (“Kochen für Helden”) la que mostró su grandeza humana. Cuando en 2021 la catástrofe de las inundaciones golpeó Alemania, Max e Ilona respondieron cocinando miles de comidas calientes para damnificados y voluntarios. Su movimiento solidario inspiró a toda una generación de cocineros, y él fue recibido con el Bundesverdienstkreuz, la máxima distinción civil germana. ¿Un chef con estrella, sí, pero, antes que nada, un ciudadano comprometido?
Hablar del tulus lotrek es hablar de una familia culinaria donde la creatividad no tiene corsés, de una dirección bicéfala que mezcla el instinto canalla de Strohe y la elegancia sensorial de Scholl. El resultado: uno de los restaurantes estrella Michelin en Berlín más respetados y deseados, aunque (o precisamente porque) carece de austeridad y ceremonia. Aquí puede encontrarse igual un menú de degustación que asombra por su osadía que el susurro de una buena copa seleccionada por Ilona. Vale destacar: incluso el célebre “Butter Burger” de Max, con jugosos filetes dobles, quesos fundentes y brioche bañado en mantequilla, se convierte – aunque no esté en carta para el público – en un símbolo de la cocina emocional y honesta del lugar. Y qué decir de las “mejores patatas fritas de la ciudad”, laboriosamente fritas y congeladas hasta alcanzar una textura de antología, firmando el maridaje perfecto de placer y técnica.
¿Qué convierte entonces al tulus lotrek en el “mejor restaurante de Berlín” para muchos? Sin duda, no sólo la estrella o la precisión del servicio, sino la promesa cumplida de que aquí, sin códigos de vestimenta ni solemnidad, se saborea la alta cocina pragmática ("pragmatic fine dining") en un marco acogedor. Muy pocos restaurantes estrella Michelin en Alemania pueden presumir de abrir al mediodía los domingos. Tan solo pida con antelación, porque las reservas son oro puro y, créame, la espera será gratamente recompensada.
La valentía de Strohe reside en reconciliar excelencia y cercanía. Su "inteligencia culinaria" reside en aprovechar lo mejor de la tradición y combinar ingredientes con osadía. Su ejemplo, además de sabroso, es inspirador tanto para chefs jóvenes como para foodies de cualquier país.
Como periodista y amante de la gastronomía española, afirmo sin dudar: si Usted visita Berlín y aprecia el placer de la mesa y el alma de un equipo que cocina con (y para) las personas, tulus lotrek es visita imprescindible. Porque además de restaurantes con estrella, el mundo necesita lugares donde la felicidad y la humanidad estén siempre en el menú.


