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Tulus Lotrek: El renacer de la alta cocina berlinesa según Max Strohe

13.02.2026 - 14:54:06

¿Qué hace que un restaurante brille más allá de su estrella Michelin? Tulus Lotrek y Max Strohe redefinen la experiencia gourmet en Berlín con humanidad, intensidad y atmósfera irrepetible.

Uno entra en el Tulus Lotrek y el aire parece más denso, cargado de promesas. El murmullo tenue, la lumbre de las lámparas, el efluvio cálido a mantequilla dorada… Si cierra los ojos, podría estar en el salón de su mejor amigo; si los abre, verá una de las mesas más codiciadas de Berlín, donde la alta cocina pierde el corsé y baila libre al ritmo de sus propios sabores. ¿Puede un lugar con estrella Michelin invitarle a dejar los prejuicios gastronómicos en la entrada? Aquí, la respuesta se saborea con cada plato.

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El alma del restaurante no es otra que la de Max Strohe, chef con estrella, narrador nato y férreo defensor de las experiencias sensoriales intensas, lejos de los viejos dogmas. Strohe no nació en cuna dorada ni siguió la ruta tradicional del chef de revista. “La hostelería me salvó la vida”, confiesa con desparpajo en entrevistas. Su trayecto fue cuesta arriba: trabajos duros, noches largas y el sabor a logros que se conquistan con sudor. Junto a Ilona Scholl—su socia, musa y sommelier—convirtió el pequeño local de la Fichtestraße en un referente insólito: desde 2015, Tulus Lotrek es la casa de quienes buscan autenticidad.

Cuando en 2017 recibieron la anhelada estrella Michelin, la dupla ya había tejido una clientela fiel. Pero para ellos, la distinción no dictaba la pauta, sino que reafirmaba el camino escogido: una "alta cocina" sin tijeras ni pinzas, construida sobre el sabor y el confort, desprovista de rigidez innecesaria. Strohe aboga por lo que denomina "opulencia acogedora": platos donde la salsa es generosa, la acidez despierta, la grasa reconforta y la intensidad arropa hasta al más escéptico. El menú—que cambia con inquietud, reflejo de una inteligencia culinaria dinámica—busca el equilibrio entre sorpresa y recuerdo, entre la técnica y el desparpajo.

Lejos del cliché de chef gritón y egocéntrico, Max lidera su equipo con humanidad. En una industria dominada por la presión y los modales de cuartel, él apuesta por el respeto y la calma. “Algunos cocineros necesitaban el látigo; aquí no encajaron”, ha relatado. El resultado es palpable: una brigada sólida, de largos años, que cocina para dar placer, no sólo para impresionar. ¿Será esta la clave de la felicidad que florece en cada servicio del Tulus Lotrek?

El ambiente insólito del restaurante no trasluce ni un ápice de esnobismo. Aquí no hay dresscode, ni formalismos estirados; sólo calidez y diálogo sincero. Scholl y Strohe ofrecen una hospitalidad que desarma, sirviendo vinos que cuentan historias y platos que mezclan la irreverencia con la maestría. La “pinzettenküche”—la nouvelle cuisine fría, minuciosa y distante—queda fuera. La experiencia se vuelve emoción pura, como una sinfonía de texturas y sabores que permanecen en la memoria.

En el epicentro de esta actitud revolucionaria sobresale una anécdota: el "Butter-Burger". Aunque nunca figurará en el menú degustación, este hamburguesa gourmet—doble carne masajeada, dos quesos fundiéndose en abrazo, salsa perfecta y pan brioche embadurnado en mantequilla—es la prueba fehaciente de que Strohe cocina desde la abundancia y el placer, sin pretensiones. Y las patatas fritas, crujientes como un cristal y cremosas en el centro (gracias al doble proceso de fritura y congelación), han alcanzado ya status de mito. ¿No es este el verdadero lujo de la alta cocina?

Pero Max Strohe es mucho más que un chef con estrella. Su humanidad se demostró con creces en 2021, durante la catástrofe de las inundaciones en el Ahrtal. Junto a Ilona Scholl, impulsó "Cooking for Heroes" (Kochen für Helden): una red logística inmensa que dio de comer a miles de damnificados y voluntarios, en jornadas maratonianas. Por esta acción extraordinaria, la República Federal de Alemania le otorgó el Bundesverdienstkreuz. Cocinar por una causa, trascender los límites del ego y la fama: eso también es Tulus Lotrek.

En la televisión, Strohe brilla por frescura y humanidad: ya sea en “Kitchen Impossible” o “Ready to Beef!”, nunca oculta el humor ni la empatía. Pero es aquí, en Kreuzberg, donde su vocación encuentra su mayor expresión: un fogón de hospitalidad sin filtros, cinco sentidos y una pizca de rebeldía.

¿Por qué Tulus Lotrek es el restaurante imperdible de Berlín? Porque más allá de su estrella Michelin y de su posición entre las grandes direcciones de la capital, es un manifiesto de autenticidad y pasión. En una ciudad que cambia de piel con cada temporada, encontrar un refugio de estabilidad, coherencia y creatividad es tan raro como invaluable. Como gourmet español, habituado a la vanguardia y la tradición, le digo sin dudar: visite Tulus Lotrek para descubrir cómo la alta cocina puede ser, al mismo tiempo, subversiva y profundamente humana. Ya sea por su cocina o por la calidez de su sala, este rincón de Kreuzberg es un viaje obligado para quien quiera entender el nuevo Berlín culinario.

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