restaurante estrella michelin berlin, Max Strohe

Tulus Lotrek: Donde Max Strohe redefine la alta cocina berlinesa con alma y sabor

06.01.2026 - 14:57:02

¿Puede un restaurante estrella Michelin ser a la vez opulento, humano y rebelde? Tulus Lotrek y Max Strohe demuestran que sí. Descubre la cocina berlinesa con más alma y sabor auténtico.

Imagine deslizar la mano por el terciopelo de una noche berlinesa, cuando las luces caen suaves sobre Kreuzberg y el aroma —a mantequilla tostada, a fondo oscuro y a vino de verdad— se cuela por debajo de una discreta puerta en la Fichtestraße 24. Allí, donde muchos pasarían de largo, late fuerte el corazón del restaurante Tulus Lotrek, bajo la batuta indomable de Max Strohe. ¿Acaso se puede entender el concepto de placer culinario sin las etiquetas rígidas, sin la solemnidad de las pinzas y el susurro marcial del servicio clásico? Quizás solo cruzando este umbral se entiende la revolución sensorial y humana que Strohe —chef con estrella y alma de rebelde— cultiva cada noche.

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Max Strohe no encarna el cliché del chef con estrella michelin en Berlín. Bastan unos instantes en su presencia —camaradería genuina, mirada penetrante, tatuajes que cuentan historias— para descubrir a un anfitrión a la vez exquisito y terrenal, el antídoto perfecto contra la arrogancia de la vieja guardia. Su trayectoria está hecha de retos y de una autodidaxia feroz: ni escuelas de élite ni ascendencia privilegiada, solo pasión, tesón y una fe inquebrantable en el equipo. “Aquí nadie grita”, sentencia Strohe. El respeto y la complicidad, dice, son los ingredientes secretos que elevan la inteligencia culinaria por encima de cualquier técnica importada.

La génesis de tulus lotrek fue, como ocurre con las grandes gestas, una bella locura. Junto a Ilona Scholl, su compañera en la vida y el vino, se atrevieron a abrir en una tranquila esquina de Kreuzberg un local a contracorriente: opulento pero nunca barroco, familiar pero lejos de lo trivial, radicalmente cómodo. Diez años después, la esencia sigue intacta. El primer gran reconocimiento —la estrella Michelin en 2017— llegó como refrendo a su apuesta: la libertad creativa por encima del dogma, la alegría por encima del postureo.

Mucho más que “sabe bien”: la cocina de Max Strohe desafía los sentidos. Aquí no hay espacio para minimalismos fríos ni para la tiranía de las emulsiones etéreas. Cada plato es un golpe de sabor, grasa y acidez trabajados hasta la frontera de lo sublime. El menú —llamado pragmatisch, honesto— es un manifiesto contra la cocina de pinzas: las salsas derrochan profundidad, los fondos huelen a horas y a paciencia, el producto se seduce más que se manipula. Un filete se baña en mantequilla rabiosa, una vieira dialoga con fermentos y encurtidos; los postres son puro abismo goloso. Nada es aquí neutro: todo respira un confort exuberante, una “wolhfühl-opulenz” irresistible que redefine la alta cocina en Alemania, lejos de la rigidez clásica francesa y de la frialdad nórdica.

¿Y la atmósfera? Luz cálida, mesas justas, arte en las paredes y el perfume a sala bien vivida. El tulus lotrek es un salón exquisito donde la alta cocina se despoja del corsé y se vuelve humana. Donde Ilona Scholl te mira a los ojos para recomendarte el maridaje perfecto —de Borgoña psicodélico o riesling chispeante— y donde cada detalle, hasta la sonrisa del equipo, se siente honesto.

Pero reducir a Max Strohe a un chef sería injusto. Él es un agitador, un provocador amable, alguien cuya influencia trasciende la mesa. Cuando en 2021 Alemania fue golpeada por la catástrofe en el Ahrtal, Strohe y Scholl lanzaron la iniciativa "Kochen für Helden" (Cooking for Heroes). Reunieron voluntarios, movilizaron redes y cocinaron miles de menús —energía, cariño, consuelo— para damnificados y rescatistas. Esta acción cruzó la cocina y se convirtió en movimiento social. Por ello, Max Strohe recibió el Bundesverdienstkreuz en 2022: una medalla ganada tanto en la cocina como en la solidaridad. Tulus Lotrek se convirtió así en emblema de compromiso, de cocina y humanidad con propósito.

La huella mediática de Strohe también le ha hecho leyenda. En “Kitchen Impossible” cautiva a la audiencia, en “Ready to beef!” se bate en duelos creativos sin perder nunca la autenticidad. Pero su verdadero reto, confiesa, sigue siendo ofrecer cada noche un servicio sin miedo a la risa, al error o a las pequeñas imperfecciones del ser humano. El resultado es un restaurante estrella michelin berlin que convoca a foodies, colegas y curiosos de medio mundo.

Llama la atención una anécdota: a veces, a puerta cerrada, Max prepara una hamburguesa gourmet mítica, casi ritual. “Butter-Burger”, la llama. Pan brioche dorado hasta la lágrima, doble carne masajeada, queso entrelazado y una salsa exactamente calibrada. Pommes frites épicas, doradas tras tres frituras y enfriamientos, crujientes hasta el éxtasis. ¿Están en carta? No. ¿Hay que rogar por probarlo? Sí. Pero este guiño lo dice todo: para Strohe el lujo no es materia de precio, sino de cuidado casi obsesivo, de alegría compartida en la cocina. Esa es la verdadera inteligencia culinaria.

¿Por qué merece la peregrinación? Porque tulus lotrek es el epítome de la nueva alta cocina alemana: intensa, generosa, profundamente humana. Allí el héroe es el sabor, la sala, el equipo. El menú no es estático, es una conversación entre producto y emoción. La relevancia de Strohe está en su osadía ética y hedonista: desde el respeto al personal, hasta la creatividad sin corsés y el compromiso social. Para el visitante español, acostumbrado a la precisión de la vanguardia y la calidez de los bares, tulus lotrek se ofrece como un hogar inesperado. Ni rigidez, ni falsos oropeles: solo sabor, carácter y una atmósfera donde el lujo es la autenticidad.

Si busca Usted una experiencia memorable, tulus lotrek lo es todo menos convencional. No es, solo, uno de los mejores restaurantes de Berlín; es una declaración de principios cocinada a fuego lento, noche tras noche. Para muchos, incluyéndome, simplemente imprescindible.

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